martes 19 de enero de 2010

Quédate conmigo

El frío sigue sin ser frío del todo... Sigo añorando un invierno crudo, pero los rayos del sol que iluminan la acera hacen que todo vuelva a tener un color distinto... Parece que ya queda menos para muchas cosas, pero sobre todo para que llegue el Verano y el desenlace de muchas dudas con él...
Camino con prisa desde casa para llegar a la escuela de idiomas y en el iPod empieza a sonar "Los días fríos" de Deluxe. Mi cabeza hace caso omiso de la letra, dejando la canción relegada a simple comparsa de mis pasos, hasta que sus palabras se clavan en mi mente, despertando mi atención cuando empiezo a oír: "Quédate conmigo, sólo para ver pasar el tiempo. Quédate conmigo..." Cuántas veces últimamente he pensado lo mismo... Cuántas veces he necesitado cerca a tantas personas... Cuántas veces lo he pensado y nunca lo he dicho.
Me sucede últimamente, en este año que sirve de asientamiento para todo lo pasado, este año que he pensado en llamar "el cierre de la trilogía". Mi trilogía madurativa decisiva... Una trilogía que empezó tres años atrás con el peor año de mi vida que llamó a mi puerta por sorpresa. Un año en el que no uno, ni dos, sino cuatro fueron los golpes que tambalearon muchas cosas de manera desafiante. Un año que puso la primera piedra para dar un cambio a todo. El año que dió pie a conocer y reconocer a personas que añadieron su punto de vista al mío, haciendo que nada volviera a ser igual. Seres que comparten o compartieron conmigo parte de su vida, sus momentos, sus secretos, sus emociones... Gente que formó parte de esa transición y que ahora, curiosamente, coincidiendo con la llegada de la estabilidad, empieza a desaparecer de mi día a día.
Desaparecen poco a poco... pero yo ya sabía que esto empezaría a suceder. Es la crónica de una muerte anunciada, de algo que ya veía venir. No esperaba nada más y cada vez me sentía mucho más fuera, deseando que algo cambiara volviendo a encender aquello que nos dió brillo años atrás o que reventara todo para siempre, poniendo las cartas sobre la mesa. Por eso, ante la imposibilidad de acerlerar procesos, comienzo a retirarme, un poquito cada día, sin que se note, sin que sea trágico... pero que sea patente y decisivo... Me voy gritando desde muy dentro "Quédate conmigo, sólo para ver pasar el tiempo. Quédate conmigo"... deseando que se haga realidad o que alguien rompa la baraja y me haga ver, que en este proceso, también podemos asentarnos juntos... para seguir creciendo.




martes 8 de diciembre de 2009

Tiempo al tiempo

"Tiempo al tiempo le pido, que el tiempo, tiempo me da..." Todo el tiempo que llevo sin plasmar nada en el blog... Todo el tiempo que me sobraba y ahora me falta. Yo soy así, o todo o nada. O quiero con locura u odio a morir.
Exámenes, alumnos... clases, castigos, risas... rutina nada típica, cada día es distinto. Teatro de nuevo. Amo el teatro. Amo la seriedad en el trabajo... amo tomarlo en serio. Amo dirigir adolescentes... prestarles mi visión de un texto y del mundo. Y amo formar parte del teatro de nuevo con adultos. Con una obra actual, picante, cómica... Y quererme de nuevo como "artista", quererme mucho. Porque conmigo también sucede: o me quiero o me odio. Y últimamente me quiero muchísimo. Y me siento muy querida. Me siento útil, me siento activa y necesaria. Cómo no voy a quererme... sigo saboreando mi momento dulce.
A veces noto miradas... La mirada de la gente que conspira... Y me preocupo... Y sé que cuando mucho bueno viene, tanto malo te desean. Y yo no puedo hacer nada, no puedo dejar de ser como soy. No puedo dejar de hacer las cosas que amo porque dañen a otros... No, YA NO. Ya no quiero dejar de lado lo que siento, ni lo que pienso. Y no me callo. Y me vuelvo irascible a ratos, y respondo con verdades... y amo a los míos y deshecho a los que me sobran. Me sobraba tanta gente... 
Y me acompaña él a mi lado... y siento que las horas nunca son suficientes. Me escucha me sigue, me riñe, me aconseja y me discute. No me desgasta, le redescubro cada día. Engordo con sus nuevos experimentos culinarios, con sus torillas quemadas y río con sus ocurrencias tan predecibles por otra parte...Y ama Madrid, como yo. Adora sus calles y hasta su metro... yo no. Me propone a los Lesbians de nuevo... casi me los regala. ¿Cómo voy negarme? Viaje fugaz e intenso. Cine, música, discos, frío... un chaquetón en un chino de La Latina... peor no puede empezar... Y Dani nos espera, también le quiero, nunca me sobra. Sigue igual que a los 17. Me descoloca, me sobrepasa... Me encanta. Y Antonio se descuelga pero sé que sigue ahí... siempre sigue ahí... no puedo pedirle más y lo veo tan bien que irradia luz... Otra vez será. Otra vez, si no muero en el intento... el miedo aún me hace plantearme muchos viajes. La primera vez que grito en un avión... la primera que ignoro mi equipaje... El peor regreso a mi casa, sin duda. Aunque... volvería a repetirlo.
Volvería a repetir este año que boquea... volvería a repetirme. Volvería a amar tantas veces y a reafirmar lo que siento, lo que pienso. Volvería a discutir por las mismas cosas. Viviría en este piso de por vida... recibiendo a las mismas visitas de siempre y a todas las que espero recibir. Volveré a Madrid en breve... volveré a equivocarme de calle. Volvería a ver a Love of Lesbian aunque siga llegando tarde a sus conciertos. Volvería a los cines Princesa, con menos Rivera en el cuerpo, para enterarme de la película la próxima vez...