El frío sigue sin ser frío del todo... Sigo añorando un invierno crudo, pero los rayos del sol que iluminan la acera hacen que todo vuelva a tener un color distinto... Parece que ya queda menos para muchas cosas, pero sobre todo para que llegue el Verano y el desenlace de muchas dudas con él...
Camino con prisa desde casa para llegar a la escuela de idiomas y en el iPod empieza a sonar "Los días fríos" de Deluxe. Mi cabeza hace caso omiso de la letra, dejando la canción relegada a simple comparsa de mis pasos, hasta que sus palabras se clavan en mi mente, despertando mi atención cuando empiezo a oír: "Quédate conmigo, sólo para ver pasar el tiempo. Quédate conmigo..." Cuántas veces últimamente he pensado lo mismo... Cuántas veces he necesitado cerca a tantas personas... Cuántas veces lo he pensado y nunca lo he dicho.
Me sucede últimamente, en este año que sirve de asientamiento para todo lo pasado, este año que he pensado en llamar "el cierre de la trilogía". Mi trilogía madurativa decisiva... Una trilogía que empezó tres años atrás con el peor año de mi vida que llamó a mi puerta por sorpresa. Un año en el que no uno, ni dos, sino cuatro fueron los golpes que tambalearon muchas cosas de manera desafiante. Un año que puso la primera piedra para dar un cambio a todo. El año que dió pie a conocer y reconocer a personas que añadieron su punto de vista al mío, haciendo que nada volviera a ser igual. Seres que comparten o compartieron conmigo parte de su vida, sus momentos, sus secretos, sus emociones... Gente que formó parte de esa transición y que ahora, curiosamente, coincidiendo con la llegada de la estabilidad, empieza a desaparecer de mi día a día.
Desaparecen poco a poco... pero yo ya sabía que esto empezaría a suceder. Es la crónica de una muerte anunciada, de algo que ya veía venir. No esperaba nada más y cada vez me sentía mucho más fuera, deseando que algo cambiara volviendo a encender aquello que nos dió brillo años atrás o que reventara todo para siempre, poniendo las cartas sobre la mesa. Por eso, ante la imposibilidad de acerlerar procesos, comienzo a retirarme, un poquito cada día, sin que se note, sin que sea trágico... pero que sea patente y decisivo... Me voy gritando desde muy dentro "Quédate conmigo, sólo para ver pasar el tiempo. Quédate conmigo"... deseando que se haga realidad o que alguien rompa la baraja y me haga ver, que en este proceso, también podemos asentarnos juntos... para seguir creciendo.